Casa andaluza, Puerto de Santa María

Tradición y vanguardia

Información del inmueble

Otras Características

Dos terrazas Una bodega 4 dormitorios 4 baños 1 aseo

Contacto

La reforma de esta casa en el centro de El Puerto de Santa María comenzó cuando su propietario decidió que lo que inicialmente iba a ser su estudio de pintura se transformaría en una vivienda en la que recibir y alojar a sus seres queridos, una casa que sería consagrada al arte de vivir. También tenía clara una cosa: el espíritu de esta casa sería un equilibrio entre el estilo de las clásicas casas andaluzas, que la propia estructura de la casa con patio interior ya aportaba, y la vanguardia a través de la utilización de algunos materiales, como el acero y los ladrillos de cristal de colores. Se empleó el uso de la piedra ostionera vista en algunas de sus paredes, con luces estratégicamente colocadas que resaltan su textura. Vanos con azulejos de cristales en tonos azules que aportan un toque sofisticado y generan una atmósfera muy particular. Vigas de acero pintadas en azulón que resaltan con el color miel de las alfajías de madera de pinotea y los ladrillos de terracota. Suelos de mármol en blanco y un gran lucernario sobre el patio que baña de luz cenital todas las estancias. La casa, con una antigüedad que data del año 1900 aproximadamente, se reformó íntegramente en el año 2012. Solo se han mantenido sus muros externos así como los que rodean al patio. Sus 326 metros construidos se distribuyen en tres plantas, creando distintos ambientes que se disfrutan conforme transcurren las horas del día. En total, la vivienda cuenta con cuatro dormitorios, cuatro baños y un aseo. Cocina, comedor, sala de juegos, bodega y vestíbulo en la planta baja. Amplio salón con dos ventanales a la calle Santa Lucía, dormitorios dobles con sus baños en la primera planta y un precioso corredor que los vertebra y, finalmente, la segunda planta, donde encontramos una zona de hall y otro dormitorio doble con baño y vestidor. Desde esta planta se accede a las dos terrazas, una de ellas rodeando el lucernario, y otra algo más pequeña y acogedora, a la que se accede por una pequeña escalera de caracol en hierro forjado. Desde esta terraza hay unas preciosas vistas laterales a la Prioral, así como a preciosos edificios de la calle Santa Lucía y su Torre de Vigilancia del siglo XV. Los materiales empleados en la casa son básicamente: piedra ostionera, una piedra que se caracteriza por estar formada por sedimentos marinos acumulados durante miles de años y en la que es frecuente encontrar incrustados pequeños restos de conchas, que le dan ese tono arena tan cálido; madera de pinotea en vigas, puertas y ventanas interiores; mármol en suelos; azulejos en baños; terracota en los ladrillos que descansan sobre las alfajías, y acero en vigas de metal y pasamanos. La mezcla de los materiales y, sobre todo, los puntos de iluminación indirecta en muros, paredes y suelos crean una atmósfera envolvente y cinematográfica. La calefacción es por hilo radiante. Las ventanas exteriores son todas de doble cristal en aluminio. Además, hay una zona de lavandería y una pequeña despensa o trastero aprovechando el hueco de la escalera. Nos imaginamos viviendo aquí a cualquier persona con espíritu bohemio, amante del arte y la belleza; nos imaginamos un pequeño hotel boutique. Lo que es seguro es que esta casa invita a vivir en el más amplio sentido de la palabra.